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El universo infinito del grunge

El Día del Grunge una efeméride simbólica y oscura que selló el culto del Sonido de Seattle.



Si hubo un fenómeno musical que irrumpió para definir las preferencias en la industria discográfica y reflejar el sentir de mi generación en la década de los 90 fue el grunge. Este concepto surgió como un subgénero “ruidoso“ y “agresivo” que manifestaba otra forma de entender la existencia de una juventud que ya no se identificaba con lo establecido en lo social y sobre todo en los consumos culturales del “mainstream”.

 

Mucho se ha discutido la idea de que el grunge -literalmente definido como sucio o desaliñado- inició como subgénero innovador ante el desgaste del Glam-Hair Rock, pero el tiempo, el análisis y el consumo nos permiten a la distancia otorgarle el justo valor que obtuvo este concepto que implicó desde grandes producciones discográficas, hasta un estilo de vida que se gestó en la autodestrucción física, mental y emocional en el sonido crudo en aquella lluviosa ciudad de Seattle, que hoy representa un circuito turístico musical de culto.

 

En ese sentido, el 5 de abril para los seguidores de esta música es un día simbólico y oscuro pues los dos iconos: Kurt Cobain en 1994 y Layne Staley en 2002, perdieron la vida consumidos por la cocaína y heroína. Estos hijos caídos de la soledad, la depresión y la frivolidad, dieron una nueva imagen sonora, visual y existencial a quienes hasta el día de hoy seguimos escuchando su música.

 

A 34 años del inicio de este concepto que nació en Seattle provincia de Washington, en Estados Unidos, su esencia sigue vigente con la presencia de bandas en todo el planeta que han reinventado las formas de crear, producir y hasta difundir su estilo.

Por ello, en estas líneas volvemos a la génesis como reminiscencia para conmemorar esta efeméride del mes de abril, analizando las aportaciones de cuatro bandas esenciales, que a su vez fueron motivadas por otros artistas, entre los que destaca Neil Young; el músico canadiense, irreverente e indomable al que la historia no escrita de la música ha denominado el padre del grunge.

 

“El sonido de Seattle” fue atribuido al punk, hardcore, metal hasta que encontró la esencia que lo convirtió un negocio muy rentable, explotando las ventas discográficas con un amplio catálogo de bandas que sonaban distinto pero que compartían en común la furia, disociación de la norma social y la estridencia que explotaron en los 90 con el Nevermind de Nirvana y otras joyitas, tales como: Ten de Pearl Jam, Bad Motorfinger de Soundgarden, el extraordinario Dirt de Alice in’ Chains que refrescó la estética sonora de la producción, del consumo, y que puso en tendencia hasta una vestimenta relajada de atuendos conformados con camisas de cuadros, botas, pantalones rotos, cabello largo y desaliñado, representando a lo que se definió como la desencantada Generación X.

 

El estilo del grunge quedó perfectamente definido cuando Kurt Cobain, cantaba casi al punto del desgarro de las cuerdas como una suerte de autodestrucción- estilo performance que se mantuvo hasta el final de la existencia del grupo, basta escuchar Territorial Pissing para entenderlo.


 

Chris Cornell, por su parte complementó la rabia sonora con un desarrollo vocal superior basado en la técnica del manejo en los tonos agudos más afinados y asentados, a nivel musical elevaron el nivel en los riffs con un toque de sofisticación, que se aprecian en “Rusty Cage”.


 

Eddie Vedder, con su voz de barítono, su diversa gama radial, relajada y envolvente acompañaba a la lírica, mantenía la rabia al mismo tiempo que reflejaba la melancolía; sello característico y para muestra “Black”, una canción desgarradora por el sentimiento de desolación ante la pérdida.



Pearl Jam puede considerarse  el único grupo emanado de esta génesis que ha sobrevivido y se mantiene al pie del cañón, ofreciendo conciertos y recientemente editaron su último álbum “Dark Matter” cuyos sencillos se han masificado a través de plataformas digitales.

 

Layne Staley, la mente maestra del movimiento fue el que mejor entendió, vivió y plasmó la esencia de este género, mantuvo una lírica oscura y sombría con símiles al heavy metal; su mayor aportación fueron las armonías vocales que sellaron la característica de este grupo que en todo sentido se convirtió en el emblema grungero, tal cual se percibe en el tema “Them Bones”.


 

La estética del grunge sigue evolucionando con nuevas formas creativa y diseminadas en todo el mundo: Echinochess en Brasil, Reverse en AlemaniaSkatin Polly en Estados Unidos, Think Inside Me en España y Storm Crown en México, continúan explorando el lado más actual del grunge.

 

Recomendaciones sonoras que mantienen el culto al género:

 

Programa especial sobre Cobain y Stanley en El Oráculo del Rawk de Iván Nieblas “El Patas” a través de la plataforma Convoy Network

 

Sonidos del Grunge en Spotify


Kurt Cobain: Montage of Heck en la Plataforma Max


Ana R. Salinas

Afrodita Magazine 06 de abril 2024


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