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Espacios independientes mantienen viva la escena musical emergente de Mérida

hace 1 día
3 min de lectura

Pacífico Studios reúne a bandas, músicos y jóvenes que encuentran en los

pequeños foros un lugar para experimentar, compartir influencias y construir nuevas

propuestas musicales que se presentarán en el Indie Fest 2026.

Antes de los grandes escenarios, los festivales y las miles de reproducciones en

plataformas digitales, existen los ensayos, las pruebas de sonido, los pequeños

conciertos y un público dispuesto a escuchar canciones que todavía están

creciendo.


En Mérida, espacios independientes como Pacífico Studios forman parte de ese

circuito donde bandas y músicos locales encuentran un lugar para tocar y

encontrarse con otras personas interesadas en hacer y escuchar música.

Una noche de sábado permite observar cómo funciona esa escena y desde antes

de que comience el concierto ya hay músicos moviendo cables, probando

instrumentos, revisando niveles y comunicándose para saber si la guitarra se

distingue, si la voz tiene suficiente volumen o si la batería necesita algún ajuste.

La música, en estos espacios, no llega completamente terminada, digamos que es

un ensayo abierto y se construye frente al público.


Cuando comienzan a sonar las bandas, aparecen influencias reconocibles. Hay

propuestas que remiten al rock de las décadas de los setenta, ochenta y noventa;

por momentos pueden encontrarse ecos de The Doors o Nirvana, pero atravesados

por las experiencias de músicos, en su mayoría yucatecos, jóvenes que recuperan

esas referencias para construir sonidos propios.

De esta manera, los pequeños foros funcionan como un puente generacional.

Quienes crecieron escuchando determinadas bandas pueden reconocer sonidos

que marcaron otras épocas, mientras músicos y públicos jóvenes regresan a esas

influencias y las apropian con su talento y trabajo musical.


La historia de la música popular está estrechamente vinculada con lugares que

durante años permanecieron fuera de los grandes circuitos culturales.

Garajes, bodegas, patios, bares y pequeños foros han servido como espacios de

experimentación para innumerables músicos. En la Ciudad de México, por ejemplo,

los llamados “hoyos funkies” fueron sitios asociados a la escena del rock y a

públicos que durante décadas tuvieron pocas posibilidades de acceder a espacios

formales para escuchar y producir música.

Muchos de esos lugares llegaron a ser considerados marginales o “de mala muerte”,

pero terminaron siendo fundamentales para el desarrollo de distintas escenas

musicales.


En Mérida, la existencia de espacios independientes nos lleva a preguntarnos

¿dónde pueden presentarse las bandas que apenas comienzan?, ¿dónde pueden

probar nuevas canciones?, ¿qué lugares existen para que los jóvenes escuchen

propuestas fuera de los grandes espectáculos comerciales?

Pacífico Studios es una de esas opciones por amor a la música y el valor está en lo

que sucede actualmente que es tener un escenario para probar una canción frente a

otras personas, equivocarse, modificarla, conocer lo que hacen otros músicos y

conseguir que las letras escritas durante semanas o meses finalmente sean

escuchadas por alguien.

También significa ofrecer a las juventudes espacios donde puedan reunirse

alrededor de la creación artística.


La posteridad musical siempre tiene una dosis de azar porque con la experiencia en

Pacífico Studios ya comprobamos que cuando una banda toca frente a unas

cuantas decenas de personas difícilmente alguien puede anticipar qué ocurrirá con

sus integrantes dentro de diez o veinte años.


Muchos de los músicos que posteriormente se convirtieron en referentes

internacionales comenzaron precisamente frente a públicos reducidos y en circuitos

alejados de los grandes escenarios.

Por eso, durante una tocada de bandas emergentes es grato soñar con que quizá

dentro de dos décadas alguien recuerde haber visto a una de esas bandas cuando

apenas comenzaba.


Una escena existe cuando hay músicos haciendo canciones, públicos dispuestos a

escucharlas y lugares que permiten que ambos se encuentren.

En una ciudad donde las juventudes buscan espacios para expresarse y construir

comunidad alrededor de la música, los foros independientes cumplen precisamente

esa función. Mientras guitarras, baterías y voces llenan lugares como Pacífico

Studios, la escena musical de Mérida va creciendo y mucho de ello se verá en el

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